Cuando los inmigrantes se mudan a otro país en busca de oportunidades económicas y la posibilidad de ayudar a sus seres queridos en casa, dejan atrás todo lo que conocen y muchas veces viajan solos a un lugar completamente nuevo. Pero estas personas son determinadas, y trabajan para proveer a sus familias desde lejos. Son incansables y tienen una disciplina admirable. El dinero que ganan frecuentemente regresa a sus seres queridos en su país de origen, a sus padres, hermanos o hijos, porque el salario en el país donde trabajan es mejor que el de su tierra natal. Sin embargo, uno de los mayores problemas que enfrentan los inmigrantes al enviar dinero a sus familiares es no tener manera de saber cómo ese dinero realmente se está usando. Por ejemplo, imagina que vives en Dallas y tu familia vive en Guatemala. Ganas un buen dinero y tu mamá te llama diciéndote que tu hermano no tiene para el mandado de la semana. Como tienes algo de dinero de sobra, decides enviarle un poco para ayudar.
Con el tiempo te enteras de que tu hermano no ha estado usando el dinero que le mandas para el supermercado, sino que lo ha gastado en ropa o zapatos caros, descuidando su responsabilidad de cuidar a la familia. Suena difícil de creer, pero pregunta a tu alrededor — te sorprendería saber con qué frecuencia pasa. Enviar efectivo elimina la certeza. Podrías mandarle $20 a tu sobrina para que compre medicina para tu hermana, pero ella lo usa para comprarse una blusa, y tú nunca lo sabrías. Entonces, si esto es tan común, ¿por qué no había una solución?



